Planificación patrimonial en la vejez

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Planificación patrimonial en la vejez

La necesidad y la voluntad de lidiar con su patrimonio crece con la edad. Sin embargo, la planificación excesiva también puede ser desventajosa ya que limita la libertad y flexibilidad para disponer libremente de sus activos.

Solo en el caso de las disposiciones testamentarias, las preguntas surgen una y otra vez en relación con la validez de las disposiciones testamentarias.

La planificación patrimonial en la vejez, ¿por qué?

La ley de herencia suiza está diseñada fundamentalmente de tal manera que, incluso sin planificación de patrimonio, existe una sucesión de patrimonio «deseable promedio».

Varios instrumentos de herencia solo entran en juego si una persona fallecida los ordena explícitamente.

En un primer paso, debe haber un orden de interpretación, que permite obtener una visión general de la situación actual, pero también las necesidades futuras y sus propias ideas y deseos.

Sobre la base de estos hallazgos, se decide el procedimiento adicional: ¿Quiénes son las partes interesadas? ¿Quién debería heredar qué activos? ¿Ya hay una donación durante su vida? ¿Cómo se aseguran de manera óptima los riesgos financieros y de salud en la vejez?

La comunicación temprana, abierta y transparente con los herederos y la participación en el proceso de toma de decisiones permiten a todos los participantes desempeñar un papel en la planificación patrimonial y ayudar a dar forma al proceso.

Especialmente en la vejez, es importante no ser guiado por emociones demasiado cortas, sino preocuparse por los efectos a largo plazo de sus órdenes por la muerte.

Planificación patrimonial en la vejez – ¿Qué hay que tener en cuenta?

Si se establece o se completa un testamento o un contrato de herencia en una edad posterior, deben observarse las mismas reglas que cuando se trata de la planificación del patrimonio en una etapa más temprana de la vida. Sin embargo, a medida que envejeces, los siguientes puntos serán más importantes:

Solo aquellos que son capaces de juzgar pueden establecer un testamento o concluir un contrato de herencia.

Esto puede contrarrestarse estableciendo un testamento ante notario. Los testigos confirman en la certificación que se juzgó que el testador era juicioso. Además, se recomienda que en caso de duda, obtenga un certificado médico sobre la capacidad de juzgar.

• Regulación clara
Un testamento o un contrato de herencia debe estar redactado de tal manera que haya tan poco espacio para la interpretación como sea posible. Las enmiendas y adiciones siempre deben ser escritas a mano y provistas con una firma y una fecha.

Tal procedimiento siempre debe ser discutido por adelantado con un notario para asegurar que la sucesión deseada en caso de muerte realmente ocurra.

Agregó que en el caso también se encuentra en juego la seguridad jurídica como fundamento de una regulación de mercado, porque la descripción precisa del tipo que acarrea consecuencias sancionatorias permite que, tanto el escribano como los terceros, tengan una regla clara que deben cumplir. Por el contrario, la indeterminación causa mayores incertidumbres, incrementa los costos de transacción, deteriora la confianza que es un lubricante de las relaciones sociales y, en la mayoría de los casos, conduce a una sobreactuación para cubrir responsabilidades eventuales.

Por último, resaltó que la técnica utilizada en la redacción de las normas impugnadas acude a una importante cantidad de conceptos jurídicos indeterminados –tales como “usos y costumbres”, “experiencia e idoneidad”, “buena fe”- los que, en principio, atentan contra la especificidad y objetividad necesaria en este tipo de disposiciones jurídicas.